lunes, 16 de marzo de 2009

En recuerdo de José María Pinilla

El pasado viernes 13 de Marzo falleció en Barcelona el poeta José María Pinilla. Autor entre otros del poemario, El libro de las excusas, que con sumo gusto publicamos hace ahora apenas dos años. Su final ha sido el de tantos y tantos poetas que no encuentran un camino para seguir viviendo. Era editor, articulista, y una sensacional persona. Nuestro recuerdo hacia sus familiares y como tantas veces, el consuelo de tener su poesía ya para siempre.


Sobre cómo habiendo once finalistas, gana el concurso un doceavo


Se equivocaron. No son tres los
colores primarios,
ni el acertijo tiene soluciones comprensibles.
El ansia vuela en compañías de low cost,
con tarifa reducida,
y el dolor no encuentra más cuneta que el presagio.

Desde el comienzo, nos vendieron
por versión original, con denominación de origen,
un mero ajuste de cuentas;
justo hasta la derivada del deseo,
como un exponencial mal concebido
que aproximara el ADN de la sonrisa
hasta la emulación constante del equilibrio inevitable
que comporta cada tregua, cada magulladura
con el color inextinguible del fracaso.

A pesar de los puestos de vigilancia,
no hay coeficiente de Pearson capaz de calcular
la capacidad de aire de cada burbuja,
de cada nueva trampa, de cada nuevo fraude,
como un equipaje de mano con sobrepeso,
como si de once finalistas ganara el doceavo.
Las cosas se mantuvieron de este modo
durante algún tiempo,
como si encontrar el punto lógico de interrupción
fuera cerrarle la puerta al progreso,
o la propia idiosincrasia de las nubes
se ocupara de reestructurar viejos enigmas,
nuevas formas, cada vez menos convincentes,
hacia los sucesivos controles sin efecto.

Hubiera sido preferible tener la prudencia necesaria
para ir salvando inquietudes, periodos incandescentes,
en ese péndulo que oscila alternativamente
entre gozo y dolor, entre penuria
y la indiferencia más arbitraria de nuestro propio ecosistema.

Parecía, por un momento,
que habíamos alcanzado el grado perfecto de locura.
Y no es que el retorno fuera impensable,
ni que el silencio se convirtiera en pesadilla,
tras cada nueva discusión.
Siempre hay algo que no necesita ser cuestionado,
que sobrevive por sí mismo.

Siempre hay jurados soberanos
que confunden el cero con su vientre
y nos humillan.




El libro de las excusas, de José María Pinilla. Ediciones Vitruvio. XII Premio Internacional de Poesía Luys Santamarina-Ciudad de Cieza, 2007

2 comentarios:

katerin dijo...

Gracias a Editorial Vitruvio por este homenaje en su página...

MARTHALUZ

Ángeles Fernangómez dijo...

Un poeta como la copa de un pino.