lunes, 10 de noviembre de 2008

Presentación de El amor incontable, de María Elena Blanco

El próximo jueves 13 de noviembre a las 20: 30 horas se presentará el libro, El amor incontable, de María Elena Blanco, que será presentado por el poeta Antonio Daganzo, en El Bandido doblemente armado, calle Apodaca, nº 3, Madrid.

Blow up


Michelangelo Antonioni, 1966




El parque es una telaraña azul hecha de escarcha.

Nos protege de la invasión de la otra orilla, de lo
abierto del día, de lo oscuro.

Es una esponja que circunda la casa y absorbe
nuestras emanaciones: los olores a cama y a comida,
los portazos, las voces y hasta los pensamientos.

Lo archiva todo en las distintas ramas de los árboles
y desde allí nos miran perplejos nuestros manes y
lares y algunas alimañas.

No sirven los prismáticos para abarcar el parque, ni
menos para verlo: son un medio de elipsis conveniente.

O la mosca atrapada entre las dos ventanas, o más allá
la noche, las fogatas salvajes.




Del amor incontable, de María Elena Blanco, número 163 de la colección Baños del Carmen. Ediciones Vitruvio.

viernes, 31 de octubre de 2008

Presentación de La bolsa y las monedas, de Antonio García de Dionisio

El próximo viernes 7 de noviembre, se presentará en la Universidad de Murcia, Campus de la Merced, Sala Jorge Guillén, a las 19: 30 Horas, el libro, La bolsa y las monedas, de Antonio García de Dionisio, premio Internacional de Poesía Luys Santamarina-Ciudad de Cieza, 2008. El acto será presentado por Pablo Méndez y Eduardo López Pascual.


Un juego entre los juegos, no precisa
reírle al corazón las primaveras,
desmentir la falacia de los truenos
alborotando nidos,
recogiendo el perfume de las huertas,
para hacer de la noche un cielo antiguo;
el humo de un cansancio que nos vence
antes de conquistar.
Un juego nos separa
de la plaza redonda que encontramos
perdida entre las plazas, asustados
de no reconocer viejas esquinas;
columnas enfiladas para el ojo
que no sabe perder.
Todos los juegos
son, ese primer juego que da nombre
a lo que no sabemos, a aquello
que nos hizo felices tras el llanto
y que nunca supimos descifrar
más allá de lo escrito.
Me retiro,
para posar despacio ante la duda,
para hacer que la noche me sorprenda
bajando la escalera del discurso
que tanto pronuncié;
cerrando las ventanas por si acaso,
el trueno se derrumba sobre el mundo.



La bolsa y las monedas, de Antonio García de Dionisio. Premio Internacional de Poesía Luys Santamarina-Ciudad de Cieza, 2008.

martes, 21 de octubre de 2008

Presentación de Tríptico del día después de Raúl Nieto de la Torre

El próximo viernes 24 de octubre a las 19: 30 horas se presentará el libro, Tríptico del día después, de Raúl Nieto de la Torre, Premio Fundación Siglo Futuro-Caja de Guadalajara de poesía. La obra será presentado por José Elgarresta y Pablo Méndez en la Fundación Cencillo de Pineda, calle Pisuerga, nº 3.



La última vez
que dije eso
me corté con el filo del amanecer.
Desde entonces
atraso los relojes con absurda precipitación
ante lo que parece inevitable,
doy cuerda a los ahorcados por amor,
arranco las raíces de mis venas.

El silencio es ahora mi tejado.
Perro mordiendo el hueso del rencor,
he aprendido la voz del amo
y la caricia esquiva de la hembra.

La última vez
la noche era un altar vacío
donde junté las manos murmurando:
quien juega con el fuego
tiene mil años de perdón...

Aún no sé qué queda entre mis labios
de todo aquello:
una sombra de luz entre las ruinas.
A esa sombra,
igual que al humo, me agarro.



Tríptico del día después, de Raúl Nieto de la Torre. Premio Fundación Siglo Futuro-Caja de Guadalajara. Número 168 de la colección Baños del Carmen. Ediciones Vitruvio.

lunes, 20 de octubre de 2008

Lectura de poemas de Antonio Daganzo

El próximo martes, 21 de octubre, ofrecerá una lectura de poemas, Antonio Daganzo, en la Casa de Castilla La Mancha, (Calle Paz, nº 4) a las 20: 00 horas. El acto será presentado por el poeta Juan Pedro Carrasco García.



Piccola coda



Vuelvo a casa.
El viento y su largo monólogo
persisten.
Las agonías de mañana hoy ya aquí,
di bienvenidas.
El felino rugiendo ambigüedades,
que tan lejos.
Lupanar de presagio acanallado
no visito.
Monotonía y amargura electrizantes,
paradoja.
Tú que confundes el deseo con la muerte,
labio intacto.
Lo impredecible me ha servido de afán,
a mí el medroso.
El paseo, el delirio, lo eterno así apreciado,
cruel ponzoña.
Gozando la libertad de ir construyéndome
el sol cae.
Vuelvo a casa, en efecto.



Incluido en Que en limpidez se encuentre, número 117 de la Colección Baños del Carmen. Ediciones Vitruvio

martes, 7 de octubre de 2008

Presentación de Mientras la vida pasa, de José María Carnero

El próximo Jueves, 9 de octubre a las 19: 00 en la Biblioteca Pública Retiro, calle Doctor Esquerdo nº 189, se presentará el libro, Mientras la vida pasa, de José María Carnero, será presentado por la poeta Pepa Nieto.


Del tiempo y del olvido


Somos pasto del tiempo y del olvido
que, en cuanto un leve llanto nos estrena,
tan sólo por nacer, ya nos condena
a morir sin apenas haber sido.

Sin campos donde hallar reverdecido
el sueño al que el amor nos encadena.
¡Qué efímera ilusión nos enajena
tan sólo por volver a lo vivido!

Si aquel amor hallado entre los limos
del poso de las nieblas del pasado
pudiera devolvernos cuanto fuimos...

Mas el presente siempre está varado
a la orilla de un mar que trasgredimos,
sin pagarle al barquero lo pactado.



Del libro, Mientras la vida pasa, número 45 de la Colección Covarrubias.

martes, 23 de septiembre de 2008

Presentación de Casa junto al mar, de José Manuel Caballero Bonald

El próximo 3 de Octubre, se presentará en el Ateneo de Madrid, Calle Pinar, nº 21, a las 22: 30, el libro, Casa junto al mar, de José Manuel Caballero Bonald. El acto será presentando por Pablo Méndez y Miguel Losada.


Casa junto al mar



Azulada por el nocturno oleaje,
entre el ocio lunar y la arena indolente,
la casa está viviendo, decorada de cenizas votivas,
hecha clamor de memorables días dichososo
palabra más bien, que ahora escribo en la sombra,
apoyando mi sueño en sus muros de solícitos brazos.

La casa está en el sur; es lo mismo que un cuerpo
ardoroso, registro de certeza embriagada,
donde estuvo mi vida, orillas de un emblema marino,
resonante de alegres impaciencias
o de ilusorias lágrimas que otros ojos cegaban.
Sus ventanas, a veces, están dando a mi nombre,
porque son todas ellas como bocas que acunan,
como labios que brillan bajo el furtivo pétalo del cielo,
aberturas que el mar vuelve sonoras
y en cuyo fondo habitan verdades como pechos,
palabras semejantes a manos que se juntan
o acaso esa tristeza que hay detrás del amor.
Recuerdo sus paredes, sus puertas de madera entrañable,
la verídica cal en cuyas lindes
se estaba congregando toda la luz de aquella casa,
sin poder ocultar cosa alguna por detrás de sus lienzos,
sin poder ser distinta a un cristal desnudado,
a un renglón transparente de tiempo sin edad.
Recuerdo también sus rincones más hondos y ocultos,
su razonada disposición de alegría,
la distribución de sus sueños con afán perdurable.
Todo allí se contagia de una idéntica vida,
y es para siempre su estación humana,
los ciclos de su fe, raíz de cuanto soy,
de todo lo que ordena mi palabra y sus márgenes:
las dudas con que erige sus muros la verdad,
los recuerdos que a veces son lo mismo que llagas,
el olvido, ese moho que corroe el rostro de la historia,
lo que está sin remedio convirtiéndose
en una misma forma de aprender a volver,
el miedo al desamor por donde sangra el mundo.

Sí, la casa es un cuerpo: mi corazón la mira,
la habita mi memoria; sé que está restaurándose
como la abdicación del mar en las orillas,
como las germinales herencias del verano,
y quizá sea posible que esta casa no pueda nunca envejecer,
no pueda cumplir nunca más tiempo que el de entonces,
porque sus habitantes son lo mismo que llamas
sin quemar, frágiles al aliento de la grieta más tenue,
y ellos están haciendo que las paredes vivan,
que los peldaños latan como olas,
que cada habitación respire y reproduzca
los irrepetibles y anónimos hechos de cada día.

Casa sin tiempo junto al mar, cumbre
sonora entre los astros, libre razón con muros,
criatura en donde acaban mis fronteras,
soy menos si me faltas,
tu paz rige mi vida y la hace humilde,
justifica mi espera tu paciencia,
bogas, persistes, reinas, como un ave en la noche,
acaso ya recibas el nombre de José.



Incluido en Casa junto al mar, de José Manuel Caballero Bonald, número 164 de la Colección Baños del Carmen.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Presentación de Parece septiembre, de José María Milagro-Artieda

El próximo viernes, 19 de Septiembre, se presentará en la Librería Antígona de Zaragoza, Calle Pedro Cerbuna, nº 25, a las 20: 00 horas, la novela, Parece septiembre, de José María Milagro Artieda, la obra será presentada por Carlos Castán.


Selva selvaggia



Arrincona la luz nueva todo intento
de creer sus propuestas: no hay disculpa
para aquél que presuponga el comienzo
al modo ingenuo de un manso despertar,
una irisada profusión de sutilezas
que despliegan sus gracias, que silencian
el verbo desatado en el invierno.

Vuelan la selva mía multitud de desdichas,
bestezuelas de rumbo irregular,
comedoras de espectros, bien aladas
traiciones al sepulcro que las tuvo.
Otras crecen y reptan hacia arriba,
se entrometen al aire inofensivo de la lluvia,
son madeja extendida, muda flor de sí mismas,
pujan tanto en su afán que, cuando aciertan,
no hay pared que soporte sus insidias.

¿Y ese viento ofuscado, esa súbita ilusión
que me aleja del orden temeroso?
Puedo esperar clemencia de la
lenta, pausada, toda espeso cedazo,
de la más forzada brisa que me atrape,
pero no bromean los brotes decididos
en baile tan revuelto que incinera al tejer
y escalda el rostro, que desliza sus espinas
por el brazo desnudo y pinta estragos.

Paseo por los bordes de mí mismo,
por los vibrantes matorrales
de la tarde entre calima azul,
tiendo los ojos a un río que no fluye,
escucho su dorado crujir sobre guijarros
y me pesa un rumor sordo, una fronda recelosa
que, si advierte del fuego por venir,
es diluvio ella misma, cobra aspecto de fiera decidida,
me preserva de mí con tantos garfios
como lenguas piden que me adentre
en la verde maraña de sus días.


Poema incluido en el libro, Los cínifes versados, de José María Milagro-Artieda, número 117 de la Colección Baños del Carmen.