El próximo miércoles, 30 de septiembre, se presentará el libro, Paleografías, de Alfredo Piquer Garzón, será presentado por Ángela Reyes y se celebrará en el Círculo de Bellas Artes, a las 20: 00 horas en la Sala de Columnas.
Como una diosa arcaica, el pecho descubierto,
oscura, ennegrecida del paso de los siglos,
sostenías serpientes en las manos desnudas
que bajaban sinuosas por tus brazos abiertos,
tu inmune a su mortífero mordisco,
y escarbabas con rabia en mis días pasados
en mis papeles viejos y tentabas mi muerte
aplicando en mi carne de súbito el ofidio
que inyectaba su funesta ponzoña.
Yo sentía que el cuerno de un feroz minotauro
se clavaba en el centro preciso de mi pecho.
Tú hurgabas laberintos de sangre entre mis vísceras
buscando mas secretos, mas agravios antiguos,
indagando las sombras, enajenada, enferma,
en el delirio ciego de tu rito sangriento.
Y a mis pies solo el charco de mi otra vida oculta,
ya desangrada, rota, ya perdida…
inundaba las gradas del ancestral palacio
que de siempre habitamos y ya solo era ruina.
Extraviado el hilo
que hubiese conducido al exterior del antro
fuera de estos pasillos llenos de desencuentros.
Y un rumor de oleaje crecía como un trueno
lejano, aproximándose; y una isla remota
de corazón de magma estalló por los aires;
era mi amor antiguo desgarrando mi entraña;
que teñía de rojo el asta con que herías
mis papeles ocultos, mis antiguos recuerdos
y ahogaba las bestias que reptaban tus brazos.
En silencio el océano levantaba una ola
que arrasó nuestra casa, mi escondida palabra;
y una sombra de hachas, de lava y de veneno
y de cornadas hondas curvadas como olas
nos invadió implacable, devolvió tu venganza
y las lises cayeron de mis manos exánimes
y yo ya estaba muerto mientras tu agonizabas.
Paleografías, de Alfredo Piquer Garzón. Ed. Vitruvio. Número 195 de la Colección Baños del Carmen.
lunes, 28 de septiembre de 2009
lunes, 14 de septiembre de 2009
Presentación de Pentagramas de agua, de Isabel Delgado Rodríguez
El próximo viernes 18 de septiembre se presentará en la Casa del Libro de la calle Fuencarral, en el número 119, el libro, Pentagramas de agua, de Isabel Delgado Rodríguez, el acto será presentado por Maximiano Revilla, a las 20: 00 horas.
La balada del Narayama
Ahora espero, tras las montañas,
mi última hora.
Tuve días de glorias en otros horizontes
que ya casi ni recuerdo.
Amé y fui feliz. Lloré, luché, gané, perdí.
Tantas veces resucité después de la batalla
herida de muerte...
Tantas comencé a estrenar cada amanecer...
Como si no me hubieran roto otra vez,
de nuevo.
Hoy, al fin, veo pasar la calma
que rodea las cumbres.
Miro hacia arriba. Espero la paz.
Creo que ha llegado mi hora.
Nadie me ha herido de nuevo.
Nadie me ha vuelto a matar.
Nadie me venció.
Es solo que sé que mi tiempo está cerca.
Alguien tomará la antorcha
y la energía de su sangre imantará la vida.
Luchará, no se dejará rendir.
Sigue, hijo mío. Es el tiempo de tus días.
Los dioses me llevarán con ellos, pero
siempre me verás en ti.
Surge de las cenizas, con el nuevo sol.
Y por la noche, cuando caigas rendido,
la tierra te resucitará.
Y cada día serás de nuevo fuerte,
diferente, lleno de luz.
Sigue, hijo mío. Es la ley de la vida.
Aquí en el Narayama,
donde doy el paso definitivo,
rezaré siempre por ti.
Pentagramas de agua, de Isabel Delgado Rodríguez. Número 192 de la Colección Baños del Carmen. Ed. Vitruvio
miércoles, 1 de julio de 2009
Festival Vitruvio de Poesía (Cierre del curso 2008-2009)

El próximo viernes 3 de julio celebraremos nuestro Festival Vitruvio de Poesía, donde leerán un poema los autores que han publicado con nosotros este curso y también una selección de autores que publicaron con anterioridad.
Repasaremos toda la poesía que semana a semana hemos vivido y sentido desde septiembre. Estaremos en la Casa Verde, calle Antonio Arías, nº 8, a las 20: 00 horas.
jueves, 18 de junio de 2009
24 poemas, de Pere Gimferrer
Ha salido ya a la venta el libro, 24 poemas, de Pere Gimferrer, se trata de una cuidada selección realizada por Ana María Moix de los tres primeros libros de Gimferrer, Arde el mar, La muerte en Beverly Hills y Extraña fruta.
Pequeño y triste petirrojo
Oscar Wilde llevaba
una gardenia en el pico.
Color gris, color malva en las piedras y el rostro,
más azul pedernal en los ojos, más hiedra
en las uñas patricias, ebonita en las ingles de los faunos.
No salgáis al jardín: llueve, y las patas
de los leones arañan la tela metálica del zoo.
Isabel murió, y estaba pálida,
una noche como ésta.
Hay orden de llorar sobre el bramido estéril de los acantilados.
Un violín dormirá? Unas camelias?
Y aquel pijama rosa en pie bajo la lluvia.
de Arde el mar
II
Debo de parecer un loco batiendo palmas solo
y cantando en alta voz en este cuarto de hotel.
Con un seco frenazo se ha detenido un coche fundido
en luz y resplendor de plata.
¡Sonrisas de Jean Harlow! El bungalow al alba y el mar centelleante.
Música por toda la olvidada estación del deseo.
Palmeras, giratoria luminosidad de la playa encendiéndose
sólo para estos ojos tras un cristal ahumado.
¡No me mires más, Némesis!
Ya conozco tus uñas pintadas de rojo, el óvalo
hechicero de tu cara, tu sonrisa pastosa y húmeda de nymphette,
estos vestidos negros, estas mallas, tus guantes hasta el codo, el encaje en los pechos,
esta espalda que vibra y palpita como una columna de mercurio.
Cuando amanezca me encontrarán muerto y llamarán a Charlie Chan.
El infierno y el paraíso están aquí. Descorro las cortinas, rasgo con mano temblorosa
su estampado de flores y pelícanos.
Tu cuerpo como un saurio luminoso y dorado en la bañera. Tus ojos me sonríen.
Mi alma es un muchacho que no se cansa de mirar los muelles.
El agua sordamente golpea el malecón. Oscura noche de motores y bajíos.
Un extranjero muerto en la terraza de un bar ante un vaso ambarino de kirsch.
Flores rojas y azules en su camisa de verano.
de La muerte en Beverly Hills
Arde el mar
Oh ser un capitán de quince años
viejo lobo marino las velas desplegadas
las sirenas de los puertos y el hollín y el silencio en las barcazas
las pipas humeantes de los armadores pintados al óleo
las huelgas de los cargadores las grúas paradas ante el cielo de zinc
los tiroteos nocturnos en la dársena fogonazos un cuerpo en las aguas con sordo estampido
el humo en los cafetines
Dick Tracy los cristales empañados la música zíngara
los relatos de pulpos serpientes y ballenas
de oro enterrado y de filibusteros
Un mascarón de proa el viejo dios Neptuno
Una dama en las Antillas ríe y agita el abanico de nácar bajo los cocoteros
de Extraña fruta
24 poemas, de Pere Gimferrer. Ediciones Vitruvio. Número 190 de la Colección Baños del Carmen
Pequeño y triste petirrojo
Oscar Wilde llevaba
una gardenia en el pico.
Color gris, color malva en las piedras y el rostro,
más azul pedernal en los ojos, más hiedra
en las uñas patricias, ebonita en las ingles de los faunos.
No salgáis al jardín: llueve, y las patas
de los leones arañan la tela metálica del zoo.
Isabel murió, y estaba pálida,
una noche como ésta.
Hay orden de llorar sobre el bramido estéril de los acantilados.
Un violín dormirá? Unas camelias?
Y aquel pijama rosa en pie bajo la lluvia.
de Arde el mar
II
Debo de parecer un loco batiendo palmas solo
y cantando en alta voz en este cuarto de hotel.
Con un seco frenazo se ha detenido un coche fundido
en luz y resplendor de plata.
¡Sonrisas de Jean Harlow! El bungalow al alba y el mar centelleante.
Música por toda la olvidada estación del deseo.
Palmeras, giratoria luminosidad de la playa encendiéndose
sólo para estos ojos tras un cristal ahumado.
¡No me mires más, Némesis!
Ya conozco tus uñas pintadas de rojo, el óvalo
hechicero de tu cara, tu sonrisa pastosa y húmeda de nymphette,
estos vestidos negros, estas mallas, tus guantes hasta el codo, el encaje en los pechos,
esta espalda que vibra y palpita como una columna de mercurio.
Cuando amanezca me encontrarán muerto y llamarán a Charlie Chan.
El infierno y el paraíso están aquí. Descorro las cortinas, rasgo con mano temblorosa
su estampado de flores y pelícanos.
Tu cuerpo como un saurio luminoso y dorado en la bañera. Tus ojos me sonríen.
Mi alma es un muchacho que no se cansa de mirar los muelles.
El agua sordamente golpea el malecón. Oscura noche de motores y bajíos.
Un extranjero muerto en la terraza de un bar ante un vaso ambarino de kirsch.
Flores rojas y azules en su camisa de verano.
de La muerte en Beverly Hills
Arde el mar
Oh ser un capitán de quince años
viejo lobo marino las velas desplegadas
las sirenas de los puertos y el hollín y el silencio en las barcazas
las pipas humeantes de los armadores pintados al óleo
las huelgas de los cargadores las grúas paradas ante el cielo de zinc
los tiroteos nocturnos en la dársena fogonazos un cuerpo en las aguas con sordo estampido
el humo en los cafetines
Dick Tracy los cristales empañados la música zíngara
los relatos de pulpos serpientes y ballenas
de oro enterrado y de filibusteros
Un mascarón de proa el viejo dios Neptuno
Una dama en las Antillas ríe y agita el abanico de nácar bajo los cocoteros
de Extraña fruta
24 poemas, de Pere Gimferrer. Ediciones Vitruvio. Número 190 de la Colección Baños del Carmen
martes, 16 de junio de 2009
Presentación de Viernes de barro, de Begoña Montes Zofío
El próximo miércoles 17 de junio, se presentará en la Asociación Colegial de Escritores, Calle Covarrubias, nº 3, bajo, el libro, Viernes de barro, de Begoña Montes Zofío, que será presentado por Carmen Moreno, a las 19: 30 horas.
Campanadas
se apresuran
las del viernes,
amarillas las hojas
de imposible rescate.
Resistencia banal
al calendario.
Agujero negro sus letras,
residuo de mil sueños,
espejo de portones sin salida,
cartas que retornan.
Basurero de esperas
que concursan
a un premio inoportuno,
a un reclamado reino
de princesas que mueren,
espadas sin su hoja,
embalses ya resecos
y andamios sin pared.
Árbol lleno de lunas,
día del tránsito a la estepa,
al páramo
de los hielos perpetuos.
Viernes de barro, de Begoña Montes Zofío. Ediciones Vitruvio. Número 188 de la Colección Baños del Carmen.
Campanadas
se apresuran
las del viernes,
amarillas las hojas
de imposible rescate.
Resistencia banal
al calendario.
Agujero negro sus letras,
residuo de mil sueños,
espejo de portones sin salida,
cartas que retornan.
Basurero de esperas
que concursan
a un premio inoportuno,
a un reclamado reino
de princesas que mueren,
espadas sin su hoja,
embalses ya resecos
y andamios sin pared.
Árbol lleno de lunas,
día del tránsito a la estepa,
al páramo
de los hielos perpetuos.
Viernes de barro, de Begoña Montes Zofío. Ediciones Vitruvio. Número 188 de la Colección Baños del Carmen.
martes, 2 de junio de 2009
Presentación de Avenidas del tiempo de Izara Batres
El próximo jueves día 4 se presentará el libro, Avenidas del tiempo, de Izara Batres, será presentado por Eduardo Mac Gregor y Pablo Méndez, en la Fundación Cencillo de Pineda, calle Pisuerga, nº 3, a las 19: 30 horas.
Te perdiste en la otra cara del sueño,
en su faz desplomada.
A mi lado y tú solo siempre.
Jamás descansas.
Déjame que te escriba triste y perdido.
Déjame verte así,
polvoriento.
Estás dividido y roto por dentro,
pero, por fuera, te han cosido.
Y ya no gritas,
no queda aliento.
También fueron como sombras
tus ojos bellos.
También te trae el mar gaviotas,
y no las miras,
ni sientes mi voz gritar rozándote el pecho.
Déjame verte así, polvoriento,
seco y hundido de vida;
viejo de caminar.
Con los mejores años en las manos,
y, en las arrugas, Dios
y el mar...
Avenidas del tiempo, de Izara Batres. Edciones Vitruvio. Número 193 de la Colección Baños del Carmen.
Te perdiste en la otra cara del sueño,
en su faz desplomada.
A mi lado y tú solo siempre.
Jamás descansas.
Déjame que te escriba triste y perdido.
Déjame verte así,
polvoriento.
Estás dividido y roto por dentro,
pero, por fuera, te han cosido.
Y ya no gritas,
no queda aliento.
También fueron como sombras
tus ojos bellos.
También te trae el mar gaviotas,
y no las miras,
ni sientes mi voz gritar rozándote el pecho.
Déjame verte así, polvoriento,
seco y hundido de vida;
viejo de caminar.
Con los mejores años en las manos,
y, en las arrugas, Dios
y el mar...
Avenidas del tiempo, de Izara Batres. Edciones Vitruvio. Número 193 de la Colección Baños del Carmen.
lunes, 1 de junio de 2009
Presentación de Tanka a trancas y barrancas, de José María Prieto
El próximo miércoles, 3 de junio, se presentará el libro, Tanka a trancas y barrancas, de José M. Prieto. En el acto intervendrán, Naoki Yokobayashi, Juan Manuel Álvarez Junco y Fernando Delage. El acto se celebrará en la Casa Asia, Carrera de San Jerónimo, nº 15, a las 19: 00 horas.
unas caricias
está pidiendo a gritos
esa pareja
que todo lo resuelve
pegando cuatro voces
**
en la pared
el reloj da las horas
sonoramente
solo hay uno que escucha
el discurrir del tiempo
**
de las entrañas
de la tierra el estruendo
del terremoto
con la banda sonora
de edificios cayéndose
Tanka a trancas y barrancas, de José M. Prieto. Ediciones Vitruvio. Número 179 de la Colección Baños del Carmen.
unas caricias
está pidiendo a gritos
esa pareja
que todo lo resuelve
pegando cuatro voces
**
en la pared
el reloj da las horas
sonoramente
solo hay uno que escucha
el discurrir del tiempo
**
de las entrañas
de la tierra el estruendo
del terremoto
con la banda sonora
de edificios cayéndose
Tanka a trancas y barrancas, de José M. Prieto. Ediciones Vitruvio. Número 179 de la Colección Baños del Carmen.
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