martes, 18 de enero de 2011

Presentación de Desterrados, de Francisca Gata Amate

El próximo miércoles, 26 de enero, se presentará el libro, Desterrados, premio Ciega de Manzanares, 2010, de Francisca Gata Amate, en el Ateneo de Albacete, calle Feria, s/n, a las 20: 00 horas. Será presentado por Juan Lorenzo Collado.



Hay vagabundos sobre los bancos del parque
como tumores de la madera.
Hay locos vacíos
y locos sembrados entre orugas.
Hay enfermos amando sus venas.
Hay negros y blancos, mulatas altas y bajas.
Hay músicos y gente tan sorda al oleaje,
poetas y sicópatas. Y gente del teatro
interpretando la nota de un suicida.
Hay rugido de las flores y
revuelto de tripas.
Hay niñas que parecen sombras,
que ríen como sombras. Hay lluvia cayendo y lluvia
que caerá.
Hay miedo y la tristeza ofrece su camino.



Desterrados, de Francisca Gata Amate. Premio Ciega de Manzanares, 2010. Ed. Vitruvio

lunes, 17 de enero de 2011

Presentación de Ajuste de cuentas, de José Sánchez Tortosa

El próximo viernes 21 de enero se presentará el libro Ajuste de cuentas, de José Sánchez Tortosa, que será presentado por Gabriel Albiac en La casa del libro de la calle Hermosilla nº 21, a las 19: 30 horas.
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Memoria y repetición



El mismo latido
poniendo nombre a las sombras.
La misma luz
que adormece tibia y solitaria
al borde del silencio.
El mismo calor continuado
abriendo los poros
de una piel eterna.
La misma cadencia matemática
ruborizando el paladar.
El mismo frío muriendo vano.
La misma agonía disfrazada de rutina.
El mismo diagnóstico
ante las heridas del tiempo.
La misma paz vomitada.
El mismo placer arrebatado
por cadenas de sentido, siempre el mismo.
La misma nada,
el mismo vacío,
la voz callada
que impone su sabiduría
en el olvido absoluto.



Ajuste de Cuentas (La ciudad crónica), de José Sánchez Tortosa. Ed. Vitruvio, número 245 de la colección Baños del Carmen.

martes, 4 de enero de 2011

Presentación de El dardo en la llaga, de José Infante

El próximo viernes, 14 de enero, presentaremos el libro, El dardo en la llaga, de José Infante, que será presentado por Eduardo Mendicutti, en la librería Berkana, calle Hortaleza nº 64, a las 20: 00 horas.
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20
(Portugués)



Se llama Paulo y es de Lisboa.
No sabría decir si es guapo
o tan sólo atractivo. Pero todo él
emana un caudal de sexo.
Desde su sonrisa abierta y expansiva
a sus brazos torneados en el gimnasio
Atlantis. Tiene la candidez
de la perversidad y avanza
como un tigre, con enormes
zancadas sinuosas. Provoca
los deseos y desata pasiones.
Pero lo que le hace de verdad
irresistible y misterioso,
es tener la certeza que es
inalcanzable y que a pesar
que algún día te lo tires
(total, sesenta euros),
nunca jamás podrá ser tuyo.
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El dardo en la llaga, de José Infante. Ed. Vitruvio. Número 239 de la Colección Baños del Carmen.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Presentación de Embrujado jardín, de Luis Alberto de Cuenca

El próximo viernes 17 de diciembre, presentaremos el libro, Embrujado jardín, de Luis Alberto de Cuenca. El acto será presentado por José María Prieto, en Segundo Jazz, Calle Comandante Zorita, nº 8, a las 19: 30 horas.


Epigrama



Me gustó imaginar, como a todos los hombres,
que la chica que amaba se acostaba con otros,
que se lo hacía incluso con gente de su sexo,
para darle más morbo y más psicopatía.
Me divirtió sufrir con esos disparates,
pensar que aquellas curvas que tanto me excitaban
habían sido de tirios y serían de troyanos.
Pero traspasé el límite. Lo tomé tan en serio
que tuve que vengar mi honor nunca ofendido
en el plano real, que es el que menos cuenta.
Sí. La maté en el mismo lecho en que imaginaba
que me había engañado tan deliciosamente,
y luego me maté, por si cupieran dudas
de mi amor, silenciando críticas venideras.

Caminante que pasas al lado de esta tumba,
que estas palabras guíen tus pasos en la vida.
Por más que te divierta imaginarla en brazos
de alguien que no seas tú, no pierdas el sentido.
Mátala sólo a ella, trocea su cadáver
y búscate otra chica para seguir soñando.


La partida



Isabel, resucita con aquel pijama de chico.
Marta, dame un abrazo y tus libros de Paul Lacroix.
Espérame diez años en el porche, Blanca de ojos dorados.
Ven en tren a este sueño, Macarena de almizcle.
Cuéntame cuentos medievales, Carmen.
Protegedme del mar y de los dientes de la noche.
En algún lugar del pasado o del vertiginoso futuro
Julia se ha ido para siempre.



Embrujado jardín (1970-2010), de Luis Alberto de Cuenca, ed. Vitruvio. Número 233 de la Colección Baños del Carmen.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Presentación de Llaves extremas, de Tobías Campos Fernández

El próximo martes 14 de diciembre se presentará el libro, LLaves extremas, de Tobías Campos Fernández. La presentación correrá a cargo de Alicia Bayo Barroso, y será en La Carbonería, calle Levíes, número 18, de Sevilla, a las 20: 00 horas.
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Luz



Hay luz
en la alacena,
en las raíces
y en las vísceras del pez.

Hay luz en la sombra del amante,
en los líquenes remotos
y en el cuerpo mineral
de los eclipses.
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Llaves extremas, de Tobías Campos Fernández. Ed. Vitruvio. Número 246 de la Colección Baños del Carmen.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Homenaje a Luis Rosales en el centenario de su nacimiento

El próximo lunes 29 de noviembre se celebrará la primerra sesión del Homenaje a Luis Rosales en el año de su centenario, consistirá en la proyección del documental, Asi he vivido yo, de Emilio Ruiz Barranchina y contará también con la intervención de Luis Rolsaes Fouz. Al día siguiente, el martes 30, se realizará una mesa redonda con la participación de Luis Alberto de Cuenca, Antonio Rey Hazas, Antonio Hernández y Luis Rolsaes Fouz. Los dos actos empezarán a las 19: 00 horas en la Biblioteca Nacional, Paseo de Recoletos, nº 20.
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Ciego por voluntad y por destino



Porque todo es igual y tú lo sabes,
has llegado a tu casa, y has cerrado la puerta
con ese mismo gesto con que se tira un día,
con que se quita la hoja atrasada al calendario
cuando todo es igual y tú lo sabes.
Has llegado a tu casa,
y, al entrar,
has sentido la extrañeza de tus pasos
que estaban ya sonando en el pasillo antes de que
llegaras,
y encendiste la luz para volver a comprobar
que todas las cosas están exactamente colocadas
como estarán dentro de un año;
y después,
te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo
que un suicida,
y has mirado tus libros como miran los árboles sus
hojas,
y te has sentido solo,
humanamente solo,
definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.

Has llegado a tu casa,
y ahora querrías saber para qué sirve estar
sentando,
para qué sirve estar sentado igual que un náufrago
entre tus pobres cosas cotidianas.
Sí, ahora quisiera yo saber
para qué sirve el gabinete nómada y el hogar que
jamás se ha encendido,
y el Belén de Granada
–el Belén que fue niño cuando nosotros todavía
nos dormíamos cantando–
y para qué puede servir esta palabra: ahora
cuando empieza la nieve,
cuando nace la nieve,
cuando crece la nieve en una vida que quizás está
siendo la mía,
en una vida que no tiene memoria perdurable,
que no tiene mañana,
que no conoce apenas si era clavel, si es rosa,
si fue azucenamente hacia la tarde.

Sí, ahora
me gustaría saber para qué sirve este silencio que
me rodea,
este silencio que es como un luto de hombres solos,
este silencio que yo tengo,
este silencio
que cuando Dios lo quiere se nos cansa en el
cuerpo,
se nos lleva,
se nos duerme a morir
porque todo es igual y tú lo sabes.

Sí, he llegado a mi casa, he llegado,
desde luego, a mi casa,
y ahora es lo de siempre,
lo de nogal diario,
los cuadros que aún no he tenido tiempo de colgar
y están sobre la
mesa que vistió de volantes mi hermana,
la madera que duele,
y la pequeña luz deshabitando la habitación,
y la pequeña luz que es como un hueco en la
penumbra,
y el vaso para nadie
y el puñado de sueño,
y las estanterías,
y estar sentado para siempre.
Sí, he vuelto de la calle; estoy sentado;
la nieve de empezar a ser bastante
sigue cayendo,
sigue cayendo todo, sigue haciéndose igual,
sigue haciéndose luego,
sigue cayendo,
sigue cayendo todo lo que era Europa, lo que era
mío y había llegado
a ser más importante que la vida,
lo que nació de todos y era como una grieta de luz
entre mi carne,
sigue cayendo,
sigue cayendo todo lo que era propio,
lo que ya estaba liberado,
lo que ya estaba descolorido por la vida,
sigue cayendo,
sigue cayendo todo lo que era humano, cierto y frágil
lo mismo que una niña de seis años que llorara
durmiendo,
sigue cayendo,
sigue cayendo todo,
como una araña a la que tú vieras caer,
a la que vieras tú cayendo siempre,
a la que vieras tú mismo,
tú, tristemente mismo,
a la que vieras tú cayendo hasta que te tocara en la pupila con sus patas velludas,
y allí la vieras toda,
toda solteramente siendo araña,
y después la sintieras penetrarte en el ojo,
y después la sintieras caminar hasta adentro,
hacia dentro de ti caminando y llenándote,
llenándote de araña,
y comprobaras que estabas siendo su camino
porque cegabas de ella,
y todavía después la sintieras igual,
igual que rota
y todavía…

–¡Buenas noches, don Luis! –.

Sí, es verdad que el sereno
cuando me abrió esta noche la cancela,
me ha recordado a la palabra “igual”;
me ha recordado
que estaba ya,
desde hace muchos años,
haciéndose gallego inútilmente
porque ya lo sabía,
porque ya lo sabía, y casi le zumbaba la boca como
un trompo,
a fuerza de callar
y de tener la cara expectante y atónita.
Sí, es verdad,
Y ahora comprendo por qué me ha recordado a la
palabra “igual”:
era lo mismo que ella,
era igual y tenía
las llaves enredadas entre las manos
pero sirviéndole para todo como sus cinco letras,
las cinco llagas de la palabra igual,
las cinco llagas que le sonaban luego,
que le sonaban igual que ayer y que mañana,
igual que ahora
siento de pronto,
ahogada en la espesura de silencio que me rodea,
como una vibración mínima y persuasiva
de algo que se mueve para nacer,
y es un ruido pequeño,
casi como un latido que sufriera,
como un latido en su claustro de musgo,
como un niño de musgo que porque duele tiene
nombre,
tiene ese nombre que únicamente puede escuchar
la madre,
ese nombre que ya duele en el vientre,
que ya empieza a decirse a su manera.

Y es un sonido de algo interior que vibra,
de algo interior que está subiendo a mi garganta
como el agua en un pozo,
igual que esa palabra que no has pensado aún
mientras la estás diciendo,
y después se hace radiante, ávido, irrestañable,
y ahora es ya la memoria que se ilumina como un
cabo de vela que se enciende con otra,
y ahora es ya el corazón que se enciende con otro
corazón que yo he tenido antes,
y con otro que yo entristezco todavía,
y con otro
que yo puedo tener, que estoy teniendo ahora,
un corazón más grande,
un corazón para vivirlo, descalzo y necesario,
un corazón reunido,
reunido de otros muchos,
igual que un olor único que hacen diversas flores;
y pienso
que quizás estoy ardiendo todo,
que se ha quemado la palabra “igual”,
nos vibra el corazón como cristal tañido;
nos vibra,
está vibrando ya con este son que suena,
con este son, con este son que suena enloqueciendo
ya la casa toda,
mientras que se me va descoloriendo el alma
por una grieta dulce.
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del libro, La casa encendida /Rimas. Ed. Vitruvio. Número 218 de la Colección Baños del Carmen

viernes, 19 de noviembre de 2010

Presentación de Segura tierra, de Vicente López-Ibor Mayor

El próximo lunes, 22 de noviembre, se presentará el libro, Segura tierra, de Vicente López-Ibor Mayor, que será presentado por el poeta Fernando García Román, y será en La Casa del Libro de Hermosilla, en el número 21, a las 19: 30 horas.




Infinitamente Luna
Luna de puertas
abiertas
Luna asomada
a la Luna
Luna gestante
en silencio
Infinitamente Luna
Luna de cauces y puertos
Luna rendida
a la Luna
Luna de amor
en tu cuerpo


Segura tierra, de Vicente López-Ibor Mayor, Colección Covarrubias. Ediciones Vitruvio