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lunes, 1 de marzo de 2021

Presentación de Enemigo íntimo, de Antonio Gala

 El próximo jueves 4 de febrero se presentará Enemigo íntimo, homenaje a nuestro Antonio Gala, que será presentado por Pablo Méndez, el acto se hará en la sede de Ediciones Vitruvio, Calle Menorca, nº 44 a las 19: 00 horas y podrá verse en directo en www.nuevoateneoonline.com

 

XII
 
 
LABORA el corazón en contra nuestra.
Crece una flor aquí para la muerte,
allí el amor debátese entre sueños,
sueño él también, porque es el despertar
el verdadero fin de la aventura.
 
La tierra se lamenta dividida
buscándose, buscándose. El amor
nada resuelve, porque
no podemos amar perfectamente
ni suficientemente. Gira el astro,
y el amor no consigue: impulsa. Toda
la tierra es una mano que suplica
otra mano.
 
        La muerte es el encuentro,
donde se reanuda la anterior
vigilia. Es el hogar
dispuesto y los objetos
de otros días; la hierba que una idéntica
brisa conmueve; el desembarcadero
habitual; lo siempre conocido.
Es la mano que aguarda
a las manos viajeras y mendigas.
 
Desdeñosa, Penélope desteje
su apasionada manto,
y desde el mirador
oye hablar a noviembre. La odisea
va a terminar. Ya todo está cumplido.
La muerte es el final de la aventura.

 

  

 

Enemigo íntimo, de Antonio Gala. Ediciones Vitruvio. número 350 de la colección Baños del Carmen.









lunes, 17 de septiembre de 2012

Antonio Gala en Ediciones Vitruvio

Ediciones Vitruvio ha cumplido esta semana un sueño, publicar el libro Enemigo íntimo de Antonio Gala, una auténtica joya de la poesía de los últimos años cincuenta y el primer paso en la obra de un escritor que ha tocado con maestría el artículo, el teatro, la poesía y la novela.



A VECES nos miramos
y comprendemos que no hay nada como
contemplar unos ojos.
Que no hay vértigo ni
estupor semejante
a unos ojos humanos, que nos miran
y no sabemos cómo nos ven o
si es que nos ven siquiera.

Sólo esta carne, que
se refugia en la noche recelando
para pensar en el cubil del sueño:
“me alegraré mañana”, y se consuela;
sólo esta amarga carne
debería morir.

Cuando la miro veo tierra, una
tierra flexible y pensativa, que
se devasta así misma, se persigue
a sí misma, se abrasa. En ocasiones
cruzo tierras hermosas
–la belleza no es más
que aquello que podría ser eterno–,
en agosto y citadas
ya con la nieve. Sobre
la tierra nos amamos
sin mirarnos a los ojos, pues en ellos
brilla la crueldad de los enigmas
que pretendemos olvidar. Los hombres
somos algo de arcilla que desea
y que un día de sol, cerca del mar,
casi tocando el mar,
se detiene, se echa
para morir, y el decorado sube.

Esto es así. Pero no ver los ojos
que, como espadas, blanden
sobre otros ojos su pasión y gritan
“tú y yo”, mientras se arriesgan en el juego
en que nada es posible
y en que el amor es tierra contra tierra.

Alzo la mano, y
acaricio unos labios, su gozosa
forma de flor, la gracia de unos dedos
entrelazados: sé
que un espeso descanso los acecha
bajo la yerba. Alzo
la mano, y acaricio los frutales
pómulos, la cintura que podría
decir su nombre a las constelaciones:
sé que ha de atravesarlos el jacinto.

Esto es así. Pero no ver los ojos
húmedos y expresivos, como hechos
para mirar perpetuamente. Dicen
que, al expirar, se inundan
los grandes ojos de la corza y clavan
su asombro en quien la ha herido. Si es la vida
esto que hace llorar,
¿quién podrá persuadirse
de que los ojos nuestros, sumergidos
ávidamente unos en otros para
escapar de la tierra prometida,
deban morir del todo alguna vez?


Enemigo íntimo, de Antonio Gala. Ediciones Vitruvio, Número 325 de la Colección Baños del Carmen.