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lunes, 28 de enero de 2013

Prsentación de Otra maldita tarde de Domingo, de Néstor Villazón

El próximo viernes 1 de febrero presentaremos Otra maldita tarde de Domingo de Néstor Villazón, que será presentado por Iñaki Echarte Vidarte a las 19: 30 horas en nuestro Rincón de don Antonio del Café Comercia, Glorieta de Bilbao, nº 7


Anatomía de un nuevo día



La impaciencia de la mañana.
El verso atormentado y
los textos que me obligan a escribir.
Un breve desayuno. La ilusión
amanece. Regresa el
mediodía de barrios y excentricidades.
Lectura anodina y burlesca
hasta la tarde.
El teléfono que no suena.
Se resigna otro día ante la noche.
La ventana se abre. Parece
que está entrando la dicha.
Pero no.
Retiro
los borradores de otro libro menos
para tu biblioteca.
Bostezas. Pareces cansado.
Luego, llega oscuro, el silencio.



Otra maldita tarde de domingo, de Néstor Villazón. Ed. Vitruvio, número 335 de la Colección Baños del Carmen

jueves, 30 de junio de 2011

Presentación de Soy tan blanco que cuando palidezco desaparezco, de Iñaki Echarte

El próximo viernes, 1 de julio, presentaremos Soy tan blanco que cuando palidezco desaparezco, de Iñaki Echarte. El acto se hará a las 20: 00 horas en la librería Tipos infames, de la calle San Joaquin, nº 3, y será presentado por María Castrejón.




Flotando



Súbitamente y sin ningún pudor, el mundo escapa.
Nosotros, antaño dioses presuntuosos,
quedamos suspendidos en el aire, flotando.
Nos saludamos unos a otros, desde lejos, sin poder tocarnos.
Acercándonos, alejándonos. Sin poder controlarlo.
Sin contacto, estamos condenados a la desaparición.
Sin contacto, estamos destinados a la soledad.
Sin contacto, estamos destinados a la locura.

Locos, solos. Tendiendo a la desaparición.
Vagando por el vacío, dando vueltas.
Acariciando la ausencia de lo que tuvimos, de lo que poseímos.
Vientres de mujeres albergan agujeros progresivos,
se expanden, sin que pueda evitarse, hasta explotar.
Palabras, llenas de significado, comienzan en bocas amables,
y terminan perdidas, vacías en el propio vacío.
Y, mientras, se cruzan, y se desconocen.
Abrazos inertes ahogan al ejecutante, y lo eliminan.
Lágrimas convertidas en lluvia esporádica, lenta y amarga.
El otro, el que tuviste a tu lado, perdido hace tanto tiempo.
Su espalda entrevista, quizás, a lo lejos, hace poco,
perdiéndose, quizás, definitivamente.
El último bebé, ya convertido en adulto,
mentalidad fracasada en un cuerpo desbordado.
Y nada [nada] de lo que tuvimos en nuestra mano,
vuelve a estarlo.

Locos, solos. Tendiendo a la desesperación.

El momento de nuestro final, siempre, igualmente lejano/cercano.
A veces creemos que está aquí. Y surge la esperanza.
Pero nada termina, cuando nada ha comenzado.
Sostenido en ese instante, sin un mundo a tus pies, ni en tu interior.
Lúgubre, amargado, oscuro.
Buscando el instante, de nuevo.
Pero ya no existe. Ya todo ha terminado.
Y tu existencia se ha quedado clavada en ese lugar, que ya no lo es.
En ese instante, que ya no existe.
En ese cuerpo, que ya no es el tuyo,
aunque te pertenezca, aunque lo sientas.

Todo ha terminado.
Has acabado loco.
Has deseado tu muerte.
Has acabado solo.
Nadie a tu alrededor
Desesperadamente suspendido
Sin el mundo a tus pies.
Solo.
Y loco.


Soy tan blanco que cuando palidezco desaparezco, de Iñaki Echarte. Ed. Vitruvio, Colección Covarrubias, nº 68