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jueves, 22 de junio de 2017

Presentación de Soneto de invierno, de María Luisa Mora Alameda

El próximo martes 27 de junio presentaremos Soneto de invierno  de María Luisa Mora Alameda que será presentado por Santiago Sastre y Pablo Méndez será en la Biblioteca Pública de Castilla-La Mancha, Cuesta de Carlos V s/n, de Toledo a las 19: 00 horas


De vez en cuando

  
Apenas como. Apenas casi salgo.
No cuido mucho mi cutis maduro.
No leo libros densos: tal vez  algo
donde vea brillar el verso puro.

Bajo el volumen de la radio. Sigo
ensimismada, como loca, rara.
Si me mira mi amor, Vete,  le digo.
Él me hace caso cuando ve mi cara.

Me encuentro en trance aquí, tan silenciosa.
No sé qué pasa cuando sopla el viento
–me suele suceder durante el día–.

Escribo un verso. Pinto alguna rosa.
Cuando me canso,  hago un movimiento.
De vez en cuando,  la melancolía.





Soneto de invierno, de María Luisa Mora Alameda. Ediciones Vitruvio. Número 630 de la Colección Baños del Carmen.

lunes, 9 de junio de 2014

Presentación de El pan que me alimenta, de María Luisa Mora Alameda

El próximo jueves 12 de junio presentaremos El pan que me alimenta de María Luisa Mora Alameda que será presentado por Antonio Daganzo en el Rincón de don Antonio del Café Comercial a las 19: 30 horas.




Culpabilidad



Me siento culpable por vivir.
Yo, que debería haberme ido
a ese lugar en el que estás, inhóspito
o quizás cuajado de una luz hermosa.

Pero aquí sigo, mientras tú resides
en un planeta diferente.

Y me siento culpable:
culpable por vivir y ver de nuevo
toda la hermosura de la Tierra.



La lavadora de mi madre


                                                                      (A Santiago)
  


Tenías que encontrarme.
Era en aquellos tiempos de la humildad
más pobre, de los días
que todos solemos recordar en nuestra sueños,
de los juguetes destrozados por la vida,
de la larga distancia de los pájaros
que nadie osa atrapar sobre la mesa.

Eras un ser sencillo. Arreglabas
lavadoras. Solías
pintar todas las puertas de las casas.
Fabricabas lápidas de muertos.
Vendías vino en Madrid.
Te dedicabas a recoger pimientos en el valle
y luego te ponías a ayudar a tu padre
en su taberna.

Yo estudiaba latín el día que llegaste
hasta mi casa, al tiempo
que limpiaba sigilosamente el comedor,
que una tiene que hacer de todo
cuando la siguen cuatro hermanos en edad.
Después de eso, me volviste
a encontrar. De nuevo pude
contemplar tus ojos asombrados
que querían comerse el mundo.
Mucho tiempo
ha durado nuestro amor, demasiado
para lo que suele hacerlo. Ahora
que pensaba yo que estaba muerto
el fascinante ángel de la magia
y había dejado de existir el hálito
de la emoción en nuestro pecho
con su latido incandescente,
he descubierto que sigue vivo aún.
La causa de nuestro amor
será siempre:
la lavadora de mi madre.



El pan que me alimenta, de María Luisa Mora Alameda. Ediciones Vitruvio.